«Hay cero niños Amish que sufren de cáncer, diabetes o autismo», por Frank Bergman (2023). (Nota: los Amish no se vacunan).

Ningún niño Amish ha sido diagnosticado con enfermedades crónicas que afectan al resto de la población infantil de Estados Unidos. Y la mortalidad por infección de toda la comunidad es 90 veces inferior a la media del país.